Cuando nace un bebé, o incluso antes, es fácil empezar a oír hablar de las muselinas para bebé: esas gasas grandes, suaves y ligeras que terminan teniendo muchísimos usos en el día a día.
No son algo nuevo: nuestras bisabuelas, abuelas y madres ya utilizaban este tipo de gasas con los bebés. La diferencia es que ahora las encontramos en muchos tamaños, tejidos y diseños.
Te contamos qué es una muselina, para qué sirve y qué usos nos han resultado más prácticos con nuestros bebés.
En esta entrada encontrarás:
¿Qué es una muselina?
Las muselinas son prendas de tela, suaves y ligeras, a la vez, cómodas, resistentes y transpirables.
Por este motivo son muy versátiles para los cuidados del bebé y pueden servir para arroparlo de forma ligera mientras está despierto o bajo supervisión. Para dormir, la cuna del bebé debe quedar libre de mantas y tejidos sueltos.
Lava las muselinas un par de veces antes de utilizarlas con el bebé. Cuánto más las laves, más suaves estarán.
Truco de mamá
Tipos de muselinas
Según el tejido de su composición:
Las más comunes y más recomendadas para los bebés son las muselinas de algodón 100% o bambú.
Esta composición es apta para la piel del bebé y realmente agradable y suave.
Tanto las muselinas de algodón como las de bambú son ligeras, transpirables y absorben bien la humedad, por eso resultan cómodas en muchos momentos del día a día.
Como los bebés tienden a llevárselas a la boca, conviene elegir textiles pensados para uso infantil, seguir las indicaciones de lavado del fabricante y revisar que no haya adornos o piezas que puedan desprenderse.
Según su tamaño
Vamos a nombrar las muselinas más comunes y que podrás encontrar en la mayoría de comercios de tiendas especializadas en ropa y complementos para el bebé.
Las muselinas más grandes de 120 x 120 cm
Las de tamaño mediano 100×100 cm
Las muselinas más pequeñas de un tamaño 70 x 70 cm
Cada tamaño se utilizará para unos usos concretos y variará su precio.
¿Para qué sirven las muselinas?
Son múltiples los usos que le puedes dar a una muselina o gasa de algodón para tu bebé.
En nuestras maternidades las usábamos muchísimo, aprendimos de otras madres y también descubrimos diferentes usos de las muselinas en el día a día del cuidado de nuestros bebés.
- Arrullo: Uno de los primeros usos de la muselina que le di yo con mi bebé fue para hacer un arrullo. Consiste en envolver al recién nacido de forma suave para darle sensación de contención y a veces ayuda a que el bebé se duerma. Si se utiliza para envolver, debe hacerse de forma segura y dejar de hacerlo en cuanto el bebé muestre señales de intentar girarse.

2. Abrigo: Aporta al bebé la temperatura necesaria cuando estamos en ambientes calientes, dentro de casa o en verano cuando todavía las temperaturas no son muy elevadas. Le aporta esa sensación de confort al sentirse arropado y cubierto.
3. Limpieza durante la lactancia. Se emplea para limpiar las comisuras de los labios del bebé tras la toma y para ponerla en nuestro hombro al sacarle los gases al bebé y tiene alguna regurgitación del leche.
4. Objeto de apego o «Dou-Dou». El bebé puede familiarizarse con su tacto y olor durante los momentos de vigilia y encontrarlo reconfortante. En bebés pequeños no debe dejarse una muselina suelta dentro de la cuna mientras duermen.
5. Protector ligero: puede venir bien frente al viento, el aire acondicionado o para crear sombra puntual. Eso sí, no conviene cubrir por completo el carrito o la cuna con una muselina, porque puede reducir la ventilación y acumular calor. Para el sol, mejor combinar sombra, ropa adecuada y protección solar adaptada al bebé.
6. Secar el sudor: en verano resulta muy útil tener una a mano en el carrito o al sacar al bebé de la sillita del coche. Evitaríamos colocar telas añadidas bajo el bebé o el arnés de la silla si el fabricante no lo contempla.
7. Cambiador: si no tienes un cambiador para bebé a mano, una muselina puede servir como superficie limpia para un cambio puntual.
8. Como toalla: son absorbentes y pueden sacarnos de un apuro después del baño o al ir a la piscina o la playa con el bebé. Además, al ser ligeras, se secan muy rápido.
9. Superficie de juegos: puedes extenderla en cualquier sitio y poner al bebé tumbado o sus juguetes favoritos.
10. Protección puntual frente a mosquitos: puede ayudar a cubrir parcialmente el carrito mientras el bebé está despierto y supervisado, siempre dejando una buena ventilación. Para dormir o para cubrir una cuna es preferible utilizar una mosquitera diseñada específicamente para ese uso.
Como veis las muselinas se pueden utilizar en muchas ocasiones del día a día con nuestro bebé.
¿Cuántas muselinas comprar?
Nuestra recomendación es que tengáis varias, al menos 3 o 5, por que os van a hacer falta y tendréis que tener de recambio entre lavados. Normalmente de hecho, se venden en packs entre 3 a 10 muselinas.
También aconsejamos llevar una en el carrito, en el coche, cerca de la cuna…
¿Habéis utilizado las muselinas con vuestros bebés?
¡Nos encantaría saber vuestra experiencia!


